Di «no» al síndrome postvacacional.

Hola, si ya acabaron las vacaciones. Estas el año pensando en ellas y ¡zas! de un plumazo se esfuman. ¿Cómo lo has pasado?.

Lo importante es haber descansado, disfrutado, desconectado. Así seguro que te incorporas con muchas más energía, nuevos proyectos, nuevas ideas para los proyectos ya comenzados, queda un año por delante.

No se tu, pero yo no me quiero sentir con ese malestar genérico que parece ser provoca el conocido como «síndrome postvacacional«. No, no y no.

Lo he pasado bien, me he relajado,he leído, he escuchado música, he visto preciosos paisajes, he tenido largas e interesantes conversaciones. Así que me he traído cosas muy buenas y positivas.

Es un nuevo momento, estupendo para comenzar los planes que he ido haciendo y para continuar los que tengo. Ya te decía en mi post sobre qué hacer con el blog en vacaciones, que entre otras cosas iba a revisar y pensar.

Seguro que has leído ya consejos de cómo superar esta incorporación al trabajo.

  1. Abordar las actividades laborales progresivamente.
  2. Respetar las horas de sueño.
  3. Intentar evitar los pensamientos recurrentes.
  4. Organizar el tiempo.
  5. Fijarse en lo positivo.
  6. Tratar de recuperar los hábitos cotidianos.

¿Qué hago yo para no dejarme llevar por el síndrome postvacacional?

Por regla general soy una persona bastante metódica, con lo cual volver a poner las cosas «en su sitio» de alguna manera para mi es un alivio 😉 .

Cierto es, o al menos así lo veo yo, que si trabajas en una oficina, adaptarte de nuevo a las rutinas horarias puede ser algo más sencillo que si trabajas en casa. También es verdad, que a lo mejor el síndrome postvacacional se hace más patente ya que tienes que comenzar rindiendo al cien por cien.

Mi primer paso es volver a crear el clima adecuado para ponerme de nuevo a la tarea.

Así que comienzo por ir retomando los hábitos sin prisa pero sin pausa. Por ejemplo la hora de levantarme o el programa de radio que suelo escuchar mientras desayuno.

Preparo de nuevo de mi  puesto de trabajo. El portátil en su sitio ya dispuesto a ser encendido, el cuaderno de notas al ladito, ojeada al calendario que he dejado programado antes de irme.

Son pequeños gestos que me ayudan a centrarme de nuevo y decir «ya estamos aquí».

Tenemos que pensar que llegamos de un periodo más o menos largo de relajación y desconexión, hay que tener paciencia y ser consciente de que no vamos a llegar rindiendo al cien por cien.

Me doy unos días. Suelo volver de las vacaciones con cierto margen para poder situarme de nuevo y comenzar con el orden que he ido marcando priorizando en esos días previos.

Comienzo las tareas de manera gradual, abordarlas todas a la vez puede ser una locura además de frustrante. Una cosa detrás de la otra.

Deporte, deporte y deporte. En mi caso lo hago a primera hora de la mañana, además de ser una costumbre saludable ayuda a liberar endorfinas, esas pequeñas proteínas que nos hacen sentir felices y además liberar la mente de estrés.

Yo no suelo hacerlo, pero igual este año me animo y me pongo en el calendario, en un post-it o en tu libreta una frase motivadora, por ejemplo esta anónima «El éxito en la vida consiste en siempre seguir adelante».

Por otro lado, no elimino del todo las cosas que me gusta hacer en el periodo estival, sigo manteniendo alguna. Al final todos volvemos a la rutina, así que el proceso se va  ajustando de una manera natural 🙂 .

Bienvenid@ de nuevo.

¡Ah!. ¿Algún consejo que darme para que la incorporación al trabajo sea algo más llevadera?.

 

 

 

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