Descuelga el teléfono

Ilustración de mujer hablando por teléfono

Hablando por teléfono

Vintage de vector creado por Balasoiu-Freepik.com

¿Se ha convertido el teléfono en un aparato para casi todo menos para llamar?

¿Y si os digo que el otro día me entero, que entre unos amigos no había salido un plan para hacer juntos porque uno de ellos de no contestó al WhatsApp?

A ninguno se le ocurrió llamar para concretar.

Y de ahí este post.

Los que sí hemos usado el teléfono sólo para hablar, creo que todavía conservamos el bagaje de marcar. A diferencia de los que ya han crecido con el smartphone que usan casi con exclusividad la mensajería para comunciarse.

En las casas sigue existiendo el teléfono fijo, que llamamos, aunque puedes desviar las llamadas y “llevarlo” en tu móvil.

El aparato en sí también ya es movible, han pasado a ser inalámbricos y puedes usar en algunos un manos libres.

Nuestro smartphone, ese que llevamos en el bolsillo y bolsos, nos permite hablar también, se puede colgar y descolgar, sorprendentemente. Lease en modo irónico ese sorprendente.

Aún así observo y compruebo en la vida cotidiana, que la comunicación se lleva a cabo casi con exclusividad a través de la mensajería.

El teléfono en nuestras vidas

Teléfono: aparato para hablar.

Con la evolución ha terminado en nuestros bolsillos, no sólo para hablar sino para leer periódico, hacer fotos o de GPS.

Pero tengo la sensación de que hemos perdido en el camino la parte de habla y de escucha.

Lo llamamos “hablar”

Quién no ha dicho eso de … Sí, hemos hablado por el WhatsApp.

Echo de menos las voces, la riqueza de la conversación. Es más, incluso el ahorro de tiempo.

Os planteo una situación común.

Dos personas, A y B, están esperando a una tercera, C.

A y B están juntas, C no llega.

A escribe a C un WhatsApp ¿Por dónde vas? Estoy ya con B.

No pierde de vista la mensajería, si lee o no el mensaje, si está en linea.

C no contesta.

Esperan pacientes una respuesta de C, aunque realmente lo que se ha buscado es la inmediatez.

¿Que te ha dicho? Dice B a A.  Nada, no esta en linea.

Finalmente C aparece, o A y B reciben un mensaje 10 minutos más tarde.

¿Qué te ha pasado? Te hemos escrito…

¿Lo veis? Escrito. No se ocurre descolgar.

Con lo práctico que hubiera sido hacer una llamada telefónica.

Este ejemplo, realmente es una tontuna, quería presentar sin más una escena del día a día sin mayor transcendencia

Pero existen otras situaciones que me turban más, esas “conversaciones” vía WhatsApp que se mantienen.

Jóvenes y adultos, a través de la mensajería se expresan emociones buenas y malas, se mantienen discusiones, se tienen subidas tonos, y malas interpretaciones de lo escrito.

Para mi WhatsApp, Telegram… Fueron todo un descubrimiento, me parecen útiles y efectivas para determinadas cuestiones.

Pero siento de alguna manera que hemos perdido la conversación.

Escribía en mi post anterior lo importante que puede llegar a ser una palabra mal puesta, pero también una mala interpretación, lo que conlleva. Me es indiferente el medio, Da igual una red social o una mensajería.

Lo importante de hablar por teléfono

Con la mensajería se pierde escuchar el tono de voz y por tanto una parte básica de la comunicación, el poder explicarte bien sobre la marcha o corregir de forma inmediata, sacrificamos el acuerdo en el momento.

Así debemos valorar para qué usar estas aplicaciones. Bien para recordar que hay que ir a por el pan, o preguntar cuál es plan, sí a mandar porqué no un guiño o un emoji para apoyar a alguien.

No para “diálogos” de importancia, de cambios de opiniones, no para las emociones.

Descuelga el teléfono y habla, vuelve a descubrir la escucha al otro lado, la continuidad fluida de la conversación.

 

 

 

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